Un hombre que había sido detenido en 2006 por la Policía fue condenado ayer a cuatro años de prisión por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
La causa se inició tras la denuncia de vecinos del barrio Echeverría, cansados de ver como en una casa de la zona se vendía droga impunemente. A diario llegaban decenas de adolescentes para comprar porros y ravioles de cocaína. Por orden del entonces juez federal Jorge Parache, personal de la Dirección de Drogas Peligrosas comenzó a investigar e interceptó a varios compradores, quienes confirmaron que habían adquirido los estupefacientes en la casa del sospechoso. Así, el 18 de mayo de 2006 se concretó el allanamiento. Secuestraron tizas y bolsitas con cocaína, que pesaban 250 gramos, y "ladrillitos" de marihuana y picadura de la misma droga, que pesaba 300 gramos. También encontraron una pistola calibre 22, $2.500 fraccionados en billetes de $ 100, $ 50, $ 20 y $ 10 y gran cantidad de discos plásticos, confeccionados con bolsas, en los cuales se guarda la droga antes de venderlas. También secuestraron tres teléfonos celulares.
Ayer, los miembros del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán, Gabriel Casas, Carlos Enrique Jiménez Montilla y Alicia Noli, dieron inicio al juicio oral. Por el tiempo transcurrido, el acusado, Roberto Marcelo López, -representado por el defensor Bernardo Torti- llegó en libertad. El hombre se negó a declarar. Pero el cúmulo de pruebas en su contra (la droga secuestrada y los testimonios de testigos y de policías) fue vital para los jueces. El fiscal general subrogante solicitó cuatro años de prisión para el sospechoso. Los jueces, luego de deliberar, accedieron al pedido, y enviaron al hombre nuevamente a la cárcel.